CategoriesBlog

Compresas calientes para tratar la fibrosis – Beneficios de utilizar compresas en la recuperación post-operatoria

Luego de una intervención quirúrgica, se hace necesario mantener extremos cuidados en la zona tratada; por esta razón, existen un sinfín de métodos que ayudan acelerar el proceso de recuperación. De hecho, uno de los más recomendados son los tratamientos a base de compresas calientes para tratar la fibrosis.

Como es sabido, al igual que en la mayoría de las cirugías, la fibrosis post-quirúrgica es una secuela común que en muchos casos es inevitable su desarrollo. Esta condición al aparecer genera dolores intensos e inflamación en el área de la cicatriz, por esta razón los pacientes buscan alternativas con el fin de hacer que se disipe rápidamente todas esas secuelas.

Ahora bien, para saber cuándo y cómo iniciar la aplicación de este tipo de terapia, ponemos a tu disposición este artículo con la intención de despejar todas las dudas al respecto, y además puedas aprender el uso correcto de ella.

Compresas calientes para tratar la fibrosis

Compresas calientes en la termoterapia

Antes de ahondar en cómo funcionan las compresas calientes para tratar la fibrosis, es vital conocer que este tratamiento tiene su génesis en lo que se conoce como “la termoterapia”; la cual es una técnica que consiste en la aplicación de calor con fines terapéuticos.

Actualmente el uso de la termoterapia se ha extendido tanto, que es aplicada de igual forma en la medicina estética (reducir la celulitis, la grasa localizada y sobrepeso) como en el ámbito de la fisioterapia para tratar contracturas, dolores musculares e inflamaciones.

La termoterapia proporciona alivio temporal en los trastornos inflamatorios y traumáticos, como, por ejemplo, distensiones musculares, fibrosis, entre otras. El calor aplicado, aumenta el flujo sanguíneo y la flexibilidad del tejido conectivo; ayudando a disminuir la rigidez, el espasmo muscular y el dolor, de esta forma alivia el edema y la inflamación.

La implementación de la termoterapia puede hacerse de dos formas: de manera superficial mediante el uso de infrarrojos, baños de parafina, compresas calientes, e hidroterapia o profunda a través del ultrasonido. La duración y la intensidad de los efectos fisiológicos va a depender básicamente de la temperatura del tejido, la velocidad del incremento en la temperatura y sobre todo el área tratada.

¿Qué son las compresas calientes y cuándo utilizarlas para tratar la fibrosis?

Las compresas calientes para tratar la fibrosis, son un método para aplicar calor en una zona específica a tratar. Las fuentes que pueden mantener ese calor son los paños de algodón, las almohadillas (eléctricas, para microondas o químicas) o los paquetes con semillas (trigo); las cuales pueden calentarse en agua, en un horno de microondas, entre otros.

Al momento de comenzar la terapia, se debe tener especial cuidado en que las compresas no deban estar demasiado calientes, siendo además totalmente indispensable envolverlas en varias capas de toallas o tela, con la finalidad de proteger la piel y evitar posibles quemaduras.

Como indicación principal, las compresas calientes deben emplearse cuando la patología está fría, es decir; que es mejor utilizarse cuando se requiere incrementar la temperatura, tal es el caso de la fibrosis, en la cual ya ha transcurrido la fase inflamatoria.

Los especialistas en general, recomiendan comenzar la terapia de calor entre 3 semanas a 6 meses después de la cirugía; sin embargo, como la fibrosis tiende a desarrollarse alrededor de 2 semanas después del procedimiento, se debe esperar el tiempo adecuado para implementarla.

El calor proporcionado por las compresas calientes para tratar la fibrosis, puede ser útil para suavizar el área de las cicatrices y la dureza presente en la piel, producto del exceso de colágeno en el tejido que se produce durante el proceso de curación.

Ventajas al usar las compresas calientes

Las ventajas en el uso de las compresas calientes para tratar la fibrosis son diversas, entre ellas tenemos:

  • El calor incrementa la circulación en la sangre, gracias a la vasodilatación que produce, beneficiando también la oxigenación de las células.
  • Reduce la inflamación y los problemas vasculares.
  • Proporciona un efecto analgésico que ayuda a calmar el dolor en la zona que presenta fibrosis.
  • Disminuye la sintetización anormal del colágeno y aumenta la producción de elastina, haciendo que los tejidos musculares se relajen, volviéndose más flexibles.
  • Favorece los procesos para el drenaje linfático.

Cómo preparar compresas calientes para tratar la fibrosis

Las compresas calientes para tratar la fibrosis, pueden aplicarse de dos maneras: húmedas y secas; al mismo tiempo, seguir las instrucciones precisas de tu médico, el cual indicará la frecuencia con la que debe aplicarlas.

Compresas calientes húmedas

  • Como primer paso se debe tener una higiene correcta de las manos; luego toma una toalla pequeña o gasa totalmente limpia para utilizar como compresa.
  • Ahora, coloca la compresa en un recipiente con agua tibia, controlando la temperatura con un termómetro. El agua no debe estar a más de 120 °F (48.9 °C) en caso de adultos si es para tratar a un bebé no debe superar los 100 °F (37.8 °C), y en niños, los 105 °F (40.5 °C).
  • Antes de colocar la compresa en la piel escurre el exceso de agua, y aplica el Gel Post-Operatorio CIRULAB, que es un gel térmico que ayuda a reforzar el efecto analgésico y relajante.
  • Al colocar la compresa en la zona a tratar realiza masajes suavemente y al pasar 2 minutos, revisa la piel para detectar cambios de color o ampollas.
  • Posiblemente debas calentar cada 5 minutos la compresa, sin embargo, puedes retirarla después de 15 a 30 minutos o cuando se haya enfriado.
  • Al finalizar, seca la piel cuidadosamente dando toques suaves con una toalla limpia.

Realiza el tratamiento tantas veces al día como ha indicado el especialista y cada vez, usa una compresa limpia.

Compresas calientes secas

Las compresas secas pueden ser una botella de agua caliente o las almohadillas térmicas (químicas, eléctricas o para microondas); su uso es relativamente fácil, ya que solamente debes seguir las instrucciones que vienen en el empaque (en el caso de las almohadillas).

  • De igual forma, cubre la botella o almohadilla con una toalla antes de colocarla en la piel.
  • Evita dejar la compresa seca encima de tu piel por más de 20 minutos o del tiempo indicado.

Como se puede apreciar, las compresas calientes para tratar la fibrosis son un tratamiento que no produce dolor, es sencillo y rápido de aplicar. Pero es importante recordar, que después de una intervención quirúrgica, hay que mantener los cuidados y terapias que ayudarán en el correcto proceso de recuperación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.